Soy un vago

Sí, medio princesa, pero vago… ¿por qué?

Sí, también me limpio la nariz cuando me salen mocos… Sí, me salen mocos.

 

Los roles de género son siempre tan molestos. La sociedad machista en la que vivimos nos ha educado como princesas desde antes de nacer. Nacemos vestidas de rosa, con moños y muñecas, siendo las princesas de papá, siendo las futuras bailarinas de ballet y siendo las únicas en la familia que no podrán corretear en el lodo tras un balón…

Esta bien, es un poco exagerado, pero al menos en su mayoría es así. A las niñas pequeñas las traen siempre limpias y bien portadas, los niños de por sí son mas desastrosos de pequeños ¿en serio? Para nada, los roles de género existen y probablemente seguirán existiendo mucho más allá de lo que imaginemos, pero no solo en los niños, obviamente, en la adolescencia, en la juventud, en la adultez… etcétera, etcétera.

Por ello me encanta considerarme medio vago. Tuve suerte de crecer entre lecciones de Tae Kwon Do y partidos de béisbol, tuve suerte de crecer en una zona parcialmente rural y poder sembrar frijoles y recoger cebollitas llenando mis uñas de tierra, de correr por la lluvia enlodando mis pies y manchando mis (sí, lo sé) vestidos, tuve suerte en muchas cosas.

Pero ¿por qué decir que tuve suerte? Porque me permitió elegir. Elegir en muchos aspectos, desde saber que las faldas me molestan e incomodan, hasta preferir los deportes al baile.

¿Y qué tiene esto de especial? Todos podemos elegir ¿cierto? Las chicas me miran de reojo cuando salgo a la calle, vestida como me gusta vestir. Las mujeres siempre criticamos a las mujeres pero cuando una joven sale, despeinada (o casi), con el pantalón roto o gastado, una gorra, tenis, sin maquillar… ¡puf! que me hacen gestos hasta de desprecio. Los hombres siempre han juzgado a las mujeres por su aspecto (por desgracia) pero que me miren y me lancen miradas que van desde el “pobre muchacha” hasta el “pero al menos tiene los pechos grandes” me da un dolor de cabeza que va mas allá de mis posibilidades. Ya ni hablemos de un pensamiento general que no soporto “seguro es lesbiana”. Que conste que no quiero ofender a nadie por su preferencia sexual pero, que consideren tu forma de vestir como algo que es mas que eso, una forma de vestir, pues…
Así que no, no todos podemos elegir, porque tenemos ya grabada en la mente la idea de que el rosa es para niña y el azul es para niño y sí, eso viene desde casa, desde siempre…

Y por eso me gusta que me digan Charly, nunca me ha gustado que me digan KarlyKarlita, (con excepciones) casi cualquier diminutivo de mi nombre. Aunque me causa conflicto explicar todo esto cuando acabo de conocer a alguien, pues nunca falta el que pregunta “¿Charly no es apodo de hombre?” Par favaaaar… Oye, “solo es un apodo”  y me gusta que me digan así, si no quieres llamarme Charly o se te hace incómodo, no lo hagas, dime Karla, pero no me juzgues por eso, o por cualquier otra cosa “masculina” que no debiera ser o hacer.

Y eso es lo que me hace un vago. Y el primero en llamarme así fue Rub. ¿Ruben? Naaah, Rubi. Es mi mejor amiga desde la secundaria y aunque nos distanciamos un tiempo por el cambio de escuela y otras cosas, y que al volver a encontrarnos eramos totalmente diferentes de como creíamos recordar pues… seguimos siendo amigas. ¿Y porqué dije el primero si es mujer? Pues porque ella y sus hermanos siempre hablan en masculino, de ahí a que cuando me dijo que yo era bien vago entrara en pánico, shock,… pero atendiendo a sus razones me acostumbré e incluso me agradó la idea. Además noté que si ya de por sí me decían Charly, lo de vago no era nada nuevo.

Y curiosamente tuve que volver a explicar todo esto a conocidos y familiares cuando me refería a mi mismo como mismo osea, masculino o como vago.  Mis padres me dicen vago, aunque a mi madre le costó un poco mas aceptarlo, es cierto, lo que hablábamos sobre los roles de género (y claro, el idioma jaja). Pero con el tiempo se acostumbraron. Cosa distinta pasó con un par de amigos a los cuales, al referirme en ese momento a mi mismo como soy un vago, medio princesa, pero vago, no pararon de decirme el antes mencionado “¿no sería vaga?” pero resulta que te acostumbras al apodo de cariño, que cuando te dicen “vaga” te lo tomas como un agravio, incluso me sentí un poco mal ¿crees que soy una vaga? les dije. Y bueno, como me encanta tener la razón no me detuve hasta convencerlos de que vago era el término correcto que buscaban.

Yo, cuando me dicen vaga.

Y es que en la primaria siempre usaba pantalón, hasta que en quinto una profesora me dijo “Deberías usar falda, porque eres una señorita, es mas, si no traes falda no entras a la escuela” y pues solo me volvió mas rebelde. Este y muchos otros episodios machistas me han pasado, algunos que recuerdo mas que otros, pero todo va hacia lo mismo, y por eso intento seguir decidiendo por mi misma lo que quiero, casi a contracorriente.

¿Eso quiere decir que voy por la vida entrando en los baños de hombres, escupiendo en la calle y conquistando mujeres? ¡No! Claro que hay veces que una misma (aja, ahora soy misma de nuevo) se mira al espejo y piensa “pero que guapa que me veo hoy” y se pone una linda blusa, su mejor pantalón y unos tacones altos, pero bien altos, y toma su labial favorito, sí, ese, el rojo intenso que resalta tus labios gruesos, y no te olvides de combinar el delineador negro con la sombra marrón para resaltar tu cautivadora mirada…

Mis momentos de glamour

Solo comparto esto para tratar de erradicar esa mala creencia de que la mujer debe lucir perfecta en todo momento, o la creencia de que una mujer desarreglada vale menos que una mujer bien vestida. Nosotras podemos ir en pijama un día y de vestido otro, despeinadas o recién salidas del salón de belleza. Al igual que los hombres, dicho sea de paso. Pero las que sufrimos más dentro de los prejuicios y los roles de género somos nosotras.

Yo sé que aún en pants y chanclas, como en vestido y tacones, voy a saber lo mismo, a tener el mismo carácter, a tratar igual a los demás, a preferir tales o cuales actividades sobre otras… que si me llamo Karla o Carlos o Pino, voy a seguir teniendo mis sentimientos y gustos que siempre he tenido, y mi físico no va a cambiar, les aseguro que mis ovarios no se irán a ninguna parte.

Así que sí, lo soy y lo sostengo: Soy un vago, medio princesa, pero vago…

 

Pero aquí lo importante es que opinas tú estaré esperando sus comentarios… Gracias por leer. Bss.

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