Nos preocupan las vaginas

Antes de empezar, quiero que lo digas, alto, sin pena, dilo: VAGINA… Si no puedes decirlo no puedes pasar.

“Yo estaba preocupada, sobre las vaginas, me preocupaba lo que pensamos sobre las vaginas y estaba aun mas preocupada porque no hablamos de ellas.”

¿Han escuchado alguna vez sobre el Monólogo de las vaginas?

Los monólogos de la vagina es una obra escrita por la feminista estadounidense Eve Ensler.

Eve entrevistó a mas de 200 mujeres, mujeres mayores, mujeres casadas, mujeres solteras, mujeres lesbianas, profesoras, actrices, ejecutivas, sexoservidoras, mujeres afroamericanas, mujeres hispanas, latinas, caucásicas, judías… acerca de sus vaginas, y en 1996 escribió su primer borrador del monólogo, en una lucha contra la violencia doméstica.

Las mujeres aman hablar sobre sus vaginas, sobre todo porque nunca antes les han preguntado sobre ellas.

¿Alguna vez has hablado con alguien sobre tu “ahí abajo”? Pues hazlo. Buscamos la igualdad, la libertad sexual y hablar de un tema que nos interesa como mujeres, es un comienzo para hacerlo.

Los monólogos de la vagina son una serie de pláticas en los que Eve nos cuenta historias sobre las vaginas de las mujeres. Con su excelente humor nos ayuda a darnos cuenta de cuanto desconocemos de las vaginas y de como la sociedad ve el tabú en ello.

Vagina, suena como una infección gravísima.

A mi me encantó el monólogo. Hace aproximadamente un año lo conocí ya que estaba en un club de teatro y nos tocó presentarlo. Al principio, como a todos, me dio un poco de pena hablar de ello, pero pronto le encontré el gusto, y la verdad es que también es muy divertido ver como tus mismos amigos te dicen “¿los monólogos de qué…?” Además nuestros compañeros varones no querían participar en el monólogo, pero cuando se les dijo que actuarían de fondo haciendo mímica de masturbarse pues… momento épico.

Cuando hablas de vaginas es como ir al triángulo de las bermudas, nadie jamás ha vuelto de allá.

Al final no los incluyeron y tampoco pude participar, pero debo decir que estos monólogos me abrieron los ojos antes muchas cosas. No se limita a hablar de vaginas porque sí, si no que habla del maltrato sexual, maltrato doméstico y otras violencias de género que valdría la pena tomar en cuenta para actuar contra ellas. Además habla del tema sin pena, con libertad, con amor por las vaginas.

Si usan la palabra haciendo el amor, tratado de ser políticamente correcta, matarían la pasión en el acto: “Aah, ¡aaah!, amor, amor… acariciame, anda acariciame la…. ¿vagina?” eso no suena sexi.

Es increíble cuanto hacemos para no hablar de ellas. Vagina, vagina… algunos ni siquiera la nombran por lo que es:

Tampoco sabemos como las llaman: osito, minino, pucha, la torta, le dicen la polvera, la pusa, la pepa, la papaya, la panocha y el pozo, trinchera, chimuela, nicho, dignidad, la cosa, la caverna del oso, cosita, labiosa, la funda del puñal, mico, la jaula del gallo, la saca mocos, el mondongo, la banana, su parte, la pijama, el tamal, tortita, concha, un mamey abierto… y la mechas.

Hace un par de años quizá no me habría atrevido a escribir, o decir vagina en el blog o en ningún lado pero debemos aprender a que una cosa tan normal debe ser tratada como una cosa normal.

Les dejo un link al monólogo en español, espero puedan verlo y poco a poco quitar ese misterio en torno a ellas…

¡Estoy preocupada por las vaginas!

 

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