De por vida

Desde el primer momento, aunque me incomode admitirlo, pero desde el primer momento que te vi, supe que eras la persona a la que quería en mi vida de por vida.

No me dolía el corazón, de todas las relaciones pasadas ni de los finales, ni nunca lo había sentido, hasta que al verte, mi órgano bombeador de sangre, sintió una especie de presión y me quedé sin habla, y tuve que inhalar profundo para recuperar la inconscientemente perdida respiración.

Estabas de espaldas a mí, y sin embargo ya sentía que te conocía, a pesar quizá, de que nunca volvería a verte, y sin poder desviar la vista, esperando que nadie lo notara, te miré, te miré por largo rato y nadie me lo impidió.

Hasta que hiciste amago de voltear, quizá era penetrante mi mirada o quizá solo tenías ese deseo de moverte y reacomodar tu postura, quizá esperabas a alguien que debía llegar por el lugar donde me encontraba y también, siguiendo tu gesto, voltee detrás de mí.

Había una chica caminando en nuestra dirección, sentí un nudo en la garganta que se deshizo cuando me sonrió, porque había olvidado que estaba esperando a alguien al momento de haberte encontrado, así que no estaba aquí por ti, me seguías perteneciendo.

Y entonces nos sentamos en una banca cercana y casi ni podía reaccionar a lo que ella me decía, porque mis ojos y mis manos estaban concentradas en ti. En hacer amago de alcanzarte.

Por fin, volteaste, esta vez completamente, pero ni siquiera me notaste, parecías ver algo sobre mi cabeza muy a lo lejos. No sé ni nunca supe porque pero estabas sonriendo y ese perfil tuyo me animó, me hizo sentir que todo era posible, y aunque no sentí que volaba porque le tenía miedo a las alturas, me puse de pie, dejando a mi amiga con expresión contrariada, y siguiendo mi vista y mis pasos hasta verte a ti.

Y eso hacía, caminaba hacía a ti, lenta y temblorosamente, mientras tu sin verme seguías sonriendo, me acerqué lo más que pude, hasta estar a solo un metro de ti o quizá menos y me notaste por fin.

Lo único que pude hacer dada la situación fue agachar la cabeza, dar un pequeño rodeo hasta el bote de basura y arrojar mi botella vacía. Di media vuelta y apresuré a mi amiga para irnos.

Sí, podías haber sido para toda la vida, pero nunca dura toda la vida el amor.

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