La masai blanca – Corinne Hofmann (Opinión)

La masai blanca – Corinne Hofmann (Opinión)

La masai blanca relata la estancia de casi cuatro años de una mujer blanca (suiza) que se enamora de un guerrero samburu de una tribu de Kenia en una de sus vacaciones, y después, dejando detrás su vida en Suiza se va a vivir con él.

Es muy importante tomar en cuenta que la historia es real, la mujer que vivió las cosas descritas en el libro (y a continuación escribió sobre ellas) tenía una forma de ver el mundo y una forma de actuar que no podemos juzgar, a fin de cuentas todos cambian y todos se equivocan. Menciono esto porque he leído reseñas que incluso decían que ella había sido muy estúpida y quiero creer que no sabían que eran hechos reales porque es peor saber sobre la poca empatía que tuvieron estas personas. También hay que considerar la época de que narra este libro y las diferencias culturales existentes en los lugares mencionados.

Al principio no me convencía del todo, esperaba un libro mas “maduro” en cuanto a la actitud de Corinne, la escritora y protagonista, sin embargo con el tiempo dejó de ser un problema ya que el mismo libro va evolucionando en cuanto a la narración y los personajes (tomando en cuenta que las personas son reales y cambiaron).

Desde el principio se ve el machismo, el cual estará reflejado en la mayor parte del libro, aunque la primera en hacerlo notar es ella y no Lketinga, el samburu.

Su rostro es de una hermosura tan armónica que se podría confundir con el de una mujer. Pero su porte, la mirada orgullosa y la musculatura tensa y recia denotan que se trata de un hombre.

Como digo, al principio esta clase de actitudes y comentarios me resultaron molestas, pero después tuve que recordar que la época en que se vivieron estas experiencias (1987-1990) la forma de pensar era muy diferente y había libertades de las mujeres no del todo consolidadas.

Marco no está muy entusiasmado con mis planes, seguramente porque ahora yo gano muchísimo más que él.

Y si existían estas muestras de machismo en lugares “avanzados” como Suiza, era muy fácil imaginar que otros tratos opresores de daban a las mujeres en poblados africanos, donde es bien sabido que siempre ha existido una menor conciencia sobre los derechos de estas.

Hay que tener cuidado con esta tribu, los últimos seres no civilizados de Kenia.

Pero tampoco es por menospreciar las etnias, no siempre porque sea diferente quiere decir que está mal, y el hecho de que no vivan como tú vives no significa que o tengan costumbres de valor o derecho a ser respetados.

Una de las cosas que más me gustó de leer el libro es que poco a poco nos vamos encontrando con estos choques, estas diferencias culturales tales como idioma y costumbres y es algo que siempre me gusta aprender cuando leo.

Pole, pole –dice, lo que equivale a “Calma, calma”.

También noto que al principio, como suele suceder cuando alguien se enamora, Corinne idealiza las cosas y a un amigo que le ayudó en algún momento ya lo llama “salvador” con suma exageración a mi parecer, pero claro, quizá su situación era en extremo desesperada entonces.

 Nos topamos con mi eterno salvador, Tom.

Es cierto que cuando empezaron sus problemas no les dio realmente importancia, y nos muestra que hay que llegar a la desesperación incluso para que pueda reaccionar.

Aunque empiezo a tener motivos para marcharme […] pero ¿A dónde? ¡Napirai necesita a su padre!

Como mencionaba, la época, incluso aunque no hayan pasado tantos años cambia el contexto de vida rotundamente, y se han hecho tantos avances sociales que a veces cuesta entender que las personas hubieran tenido pensamientos así.

Después de que dejó todo, aún se siente bien consigo misma y eso es lo que marca un antes y un después en la relación y en la forma en que ve las cosas. Como tiene seguridad en ella y en su amor eterno puede seguir adelante ante dificultades nimias como el hambre, el cansancio de recorrer distancias mucho mas largas que nunca, las enfermedades.

Y no es hasta que ese amor se termina, con una decepción profunda, cuando empieza a notar que hay cosas que van mal donde todo parecía estar perfecto.

Sin embargo, al nacer su hija, recobra las fuerzas para seguir intentando salvar su vida en Kenia, así, hasta que no pierde además de su sentimiento de amor su seguridad con ella misma, es cuando se da cuenta de que no puede seguir así y que realmente necesita retomar las riendas de su vida.

A simple vista se ve como una historia común sobre un matrimonio que sale mal, y es cierto, puede ser que incluso en Suiza hubiera tenido problemas y afecciones físicas y emocionales, pero la diferencia radica en el cambio de residencia, y las diferencias culturales a que se enfrenta, pues incluso tiene que permitir cosas que no le agradan por complacer a su marido y a los habitantes de donde ahora vive.

El cambio mas radical realmente se dio en su marido Lketinga, pues pese a que ambos se estaban construyendo un futuro, al poco de nacer su hija Napirai, empieza a perder los estribos y a fundar sus celos injustificadamente, tratando a su mujer como esta bien permitido en su etnia, como un objeto y de manera violenta y grosera. Y obviamente, como Corinne no se sometió a él, su vida no pudo seguir el buen ritmo que hasta ahora llevaban y las diferencias se hicieron mas grandes entre ellos, creando el abismo que los separaría.

Debo decir que me sorprende lo que llega a aceptar, desde tener que invitar a todos siempre a tomar el té o chai hasta dejar que le escupan pues era una manera de dar la paz y la bendición entre los samburu.

Por otra parte se encuentran las experiencias horribles que vivió y que la afectarían profundamente, sobre todo al no poder compartir estas dudas y dolores con nadie ya que, por desgracia, eran cosas que solían pasar a menudo en aquel lugar y solo resultaban nuevas y sorprendentes para ella.

Con todo, es increíble lo que llegó a lograr, que aunque fue temporal, fue un gran comienzo para un cambio de vida en aquella región, o al menos eso considero. Y era muy claro que inconscientemente trataba más de adaptar su nueva vida a algo parecido a lo que llegó a tener, y no a adaptarse ella misma a aquella nueva vida. Se da un curioso contraste entre la adaptación que tuvo a la vida sencilla y cosas como el clima y algunas costumbres, y entre los cambios que realizó desde empeñarse en tener un coche (aún en la selva) y no poder soportar las largas temporadas sin bañarse o lavar la ropa a las que los aldeanos estaban acostumbrados.

Es cierto que se pueden sacar muchas cosas de este libro, aunque, además de un poco de conocimiento de las costumbres samburu de la época, no me llevo, personalmente, más que una confirmación de lo que pensaba: que el amor no lo puede todo y que no dura para siempre. Aunque en este caso se debía a la falta de comunicación.

Por lo demás, fue un libro agradable que llena de sorpresas y sobresaltos y a poco te causa empatía por aquella mzungu (blanca) que aprendió, tras varias caídas fuertes, lo que en verdad quería y necesitaba para su vida.

 

¿Lo has leído? ¿Te interesa leerlo? Déjame tu comentario y nos leemos.

Miaus para todos.

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